
Los filtros son de tres tipos y todos son parte de la rutina de mantenimiento. El más crítico de todos, porque no suele generar fallas graves pero sí induce un gran desgaste del motor, es el de aire. Si está tapado, entra poco aire y la mezcla queda muy rica en combustible, con la consiguiente dilución inmediata del aceite y su caída de poder lubricante.